viernes 9 de diciembre de 2011

Cosas

Di vueltas en círculos por la mesa del comedor hasta las 5 de la mañana. Con las manos sobre la cabeza caminé hasta que no pude más y caí muerta sobre el sillón del rincón. La taza con vodka y una parte de la luna fueron la compañía exacta. La ensalada de ideas en la cabeza se transformó en una bola de pensamientos atraídos por un imán oscuro, que se mantuvo hasta que vi como la mañana se iluminaba de a poco, la noche pasaba a ser día y yo no había dormido nada.

Caminé hasta mi pieza, mientras la mañana con una brisa fresca se presentaba, dejé semiabierta la ventana y me metí a la cama. Ahora tengo imágenes del sueño que me cuesta describir y otras, que por más que quisiera saber lo que pasó, están borrosas. Como si mi cabeza las hubiese censurado o algo así. Aunque, hay una escena que recuerdo a la perfección; estoy en un museo, sentada en una banca frente a una pintura de cuadrados de colores tierra con azul en degradé, los cuadrados forman un espiral en la tela. Busco el nombre del autor, pero no lo encuentro por ningún lado. Miro a mi alrededor y no hay personas, ahí me di cuenta que estoy sola en el museo. Subo por una escalera, camino por un pasillo oscuro, hasta que alguien me habla al oído. Esa sensación de aire caliente que sale de la boca, la siento en la oreja y me susurra “no vayas” con tono serio pero muy claro. En cuando quise mirar hacia el lado para ver quien estaba, me desperté. Intenté volver de inmediato, pero fue inútil.

Tuve la sensación en la oreja todo el día y el celular me penó hasta que decidí ignorarlo. A la noche siguiente intenté volver al sueño, pero nuevamente fue en vano.

1 comentarios:

L. dijo...

Espero que durante este 2012 no sigas dando vueltas en circulos en torno a la mesa y, en cambio, estes viviendo/sintiedo/pensando nuevas historias para contar por aca ;)

Actualice srta, no se duerma bajo el sol veraniego =P
Saludos!!