Cuando la conocí, tenía pelo corto y negro. El que de a poco se fue transformando en gris. Ojos alegres, profundos y redondos - como hace mucho tiempo no veo - Piel blanca. De estatura alta, la que producto de los años perdió unos cuantos centímetros. Cuando era pequeña sabía que su cumpleaños estaba cerca de la llegada del Viejito Pascuero.
A ella nunca le gustaron las cosas de color negro, llegando a odiar hasta la coca-cola. Aunque, siempre nos tenían una en el refrigerador cuando los visitábamos. Le gustaba muchísimo el color celeste y amaba el nombre Hernán. Tanto así, que llegó a casarse con un hombre de ojos celestes y con ese nombre. (Claro, como segundo nombre)
Cuando era pequeña me iba a su casa durante todo el día. Comía choclo con la mano y me hacia un rico postre. Como actividad diaria tenía la misión de acompañar a mi Tata a comprar. Él me compraba dulces y todo tipo de cositas ricas. Cosas que él no podía comer por su diabetes. Durante las tardes de verano, jugaba en el patio con olor a flores. Que colindaba con el río al final de un largo pasillo de pasto y arbustos. La casa era de adobe con el horno siempre prendido de donde salía olor a pan de huevo o a “Carlota Rusa”
Ella, siempre confundía a mi mamá con mi tía y retaba a mi mamá cuando nos retaba a nosotros frente a ella. Recuerdo que una vez le regalé una muñeca de lana que había hecho en el colegio. La verdad es que siempre le regalaba mis trabajos hasta como octavo básico. Los que ella guardaba dentro de un baúl que mi Tata le había hecho. Pero, mi muñeca la dejó hasta sus últimos días sobre la cama. Lo que nunca cambió aún con la mudanza. A mi hermano y a mi, nos regalaba dulces antes del almuerzo, chalecos tejidos por ella a mano y dinero– cosa que a mi madre no le gustaba y nos hacía devolver – Pero, ellos se idearon un sistema de entrega. Nos sacaban a “regar” y nos pasaban plata igual o, la metían entremedio de nuestra ropa, haciéndonos un pequeño gesto.
Tengo recuerdos desde hace mucho tiempo en mi cabeza y a veces te apareces como cristales en degradé. Sé que estas ahí, cuidándonos. Pero desde abril que te extrañamos y sabemos que nuestra navidad será algo especial este año. Porque si estuviera acá, cumplirías 89 años.
4 comentarios:
hiciste que recordara a mi abuelito, sus historias, eran las mejores...
al final están siempre en nuestros corazones, nunca desaparecerán.
cuidate mucho Fran,
cariños.
Duelen las ausencias ... un abrazo Fran!
Que hermosos recuerdos de esas personas que nos amaron y amamos, y que lamentablemente por los caprichos de la vida ya no están con nosotros.
Llevo 12 años extrañando a uno de los mejores hombres de mi vida y se que silenciosamente esta a mi lado a diario.
Un abrazo Franni, te quiero harto =)
Si viste Para Vestir Santos cuando paso lo del tio Horacio debes haber recordado y llorado como yo por mi abuela.
Bueno es doloroso hay que seguir es lo que esas personas queridads querian de nosotros.
Saludos!
escribir como terapia totalmente de acuerdo.
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