El reloj análogo de la estación marcaba las 10:45. Ella estaba sentada frente al centro de llamados de la estación. Su tren partía a las 11:55.
El tren inicia su marcha y con un sonido particular, marca presencia en cada cruce. El paisaje de verano se muestra colorido y tranquilo por la ventana.
2 asientos en diagonal, una mujer habla por su teléfono celular…realiza 3 llamados. En el último, el tono de su voz, bajó. Tras unos minutos, abre el estuche de sus lentes ópticos y saca su argolla. Introduce su dedo. Con un movimiento algo torpe se baja los lentes de sol, se acomoda la chaqueta… A penas el tren se detuvo, salió corriendo por la puerta.
Una joven de pelo largo sube al vagón, se sienta, acomoda su bolso, posa sus pies sobre él. Deja en el asiento de al lado, un libro. Mete su mano en el bolsillo del pantalón, saca un rosario, se cruza los brazos y comienza a rezar.
3 comentarios:
yo observo mucho a la gente cuando viaja...cada mundo particular es un mundo maravilloso!
entonces no dormias, sino que viajabas en tren...
es interesante eso de mirar a las personas que viajan contigo... no crees?
y a veces, no sabemos con quien nos podemos encontrar
saludos F.
Me fui hasta tu tren cuando lei...
saludos!
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