martes 26 de enero de 2010

Sentada en el comedor del departamento, con sus cuadernos sobre la mesa. Siente como los autos pasan, mientras huele ese Santiago conocido. Escuchando un regalo, mira el celular a cada rato…

Se cambia la pista, otra canción suena y nace esa sonrisa nostálgica que pocas veces aparece. Mira la silla de enfrente, como si por arte de magia alguien se apareciese… Ahora mira la fotografía del estante. Menea su cabeza y regresa la vista a su libro.

Hoy debe estudiar y este es un ambiente perfecto. Excepto por un gran detalle, en dos horas más debe partir y sabe que nadie vendrá.

4 comentarios:

Geraldine, dijo...

siempre faltan unos centavos para la felicidad....y si no viene no hay que desesperarse...

Quetzal dijo...

Pude Oler Santiago... y nunca he ido.
besos

[mujerinsomne] dijo...

y yo que pensaba que los olores y las apariciones no eran compatibles...

saludos
=)

Lorena W. A. dijo...

y tu? cuando mueves un poco esto? ah? ya empiezo a extrañar algun texto nuevo
=)

saludos

y nos vemos en 3 semanas :D:D:D:D